Las tasas universitarias suben a precios desorbitados, el desempleo crece hasta cifras bochornosas y una generación entera se ve abocada a escoger entre la emigración y la asfixia económica, mientras los beneficios de grandes corporaciones siguen creciendo y los presupuestos que antes se destinaban a servicios públicos van a parar al rescate de bancos, constructoras y empresas cuyos dueños y directivos siguen obteniendo beneficios millonarios.













